jueves, diciembre 27, 2007

Por la Puerta Angosta...

Les dejo un mensaje lleno de verdad que encontré en "Maranata", el Blog del hermano Víctor Cabrera.
"...un video con la predicación del pastor misionero Paul Washer (Director del ministerio HeartCry Missionary Society), el cual emite un mensaje de casi una hora a unos 5.000 jóvenes, los cuales fueron testigos de un mensaje poco común, sorpresivo, remecedor, en donde se emitieron palabras tan extrañas en los púlpitos de hoy en día como “santidad” o “arrepentimiento”… ¡y aún más! Incluso se menciona a “el mundo”, esa tan censurada palabra que raramente se escucha…"
Aquí les dejo directamente el link: http://vicabrera.blogspot.com/2007/11/paul-washer-predica-un-escandaloso-y.html, también está en la lista de enlaces de este espacio por si quieren continuar visitándolo.
Este es el link desde donde pueden bajar el video: http://blip.tv/file/473431





Espero de todo corazón, sea de gran bendición

Abrazos...

sábado, diciembre 15, 2007

Carta a una amiga (Sobre El Espíritu Santo y la Visita al Consejo Titular de Menores)


Querida Amiga:

Te leo y me da gusto que estés encarando la realidad de vida por la que ahora transitas. Sé que estás pasando por momentos de crisis y de replanteamientos muy duros; lo sé porque aunque no lo creas te sé y te siento aún sin verte. Sé cómo estás, sé que tienes dudas y que tienes miedo y que hay dolor. Crecer duele pero también nos fortalece y nos hace voltear a ver al Padre y pedir ayuda, guía y consejo.

Eres linda al decir que has sobrevivido en parte gracias a mi; pero la verdad Amiga, no ha sido así, no he sido yo, he ayudado cuando he podido pero también he recibido tu ayuda y tus apapachos y te agradezco eso desde el corazón porque eres una mujer que pese a todo lo que estás pasando te has dado el tiempo para dar y compartir amor aún cuando lo estás necesitando y pidiendo a silenciosos gritos y con lágrimas ahogadas en el ímpetu que tienes de mantenerte fuerte y en pie y admiro eso de ti.

Hoy me siento llena, llena de amor, llena del Espíritu Santo que mora en mí, hoy siento tantos deseos de abrazarte y hacerte piojito y sin decirte nada, ni una sola palabra hacerte saber que estoy contigo y que Dios te ama profundamente Amiga. Siento tanto, tanto, tanto amor dentro de mí, que quisiera gritarlo a todo pulmón y hacerme gigante para tener unos enormes, enormísimos brazos y abrazar al mundo.

Ayer fui al Consejo Tutelar de Menores invitada por Maritha, Dios nos puso ahí, fueron el Ministerio de Títeres, que liderea Maritha y el grupo de Teatro y Pantomima de mi Iglesia y fue literalmente maravilloso…

Maritha y los involucrados de la Iglesia estuvieron en oración constante y trabajando duro para que todo saliera muy bien; confiando en Dios y dejando todo en sus manos.

Y Dios respondió, ministró a través del Espíritu Santo, abrió corazones y edificó a su Iglesia.

Desde la semana pasada Maritha, Gloria (una chica que vino desde Monterrey a la Iglesia para encontrar el propósito de Dios para con su vida) y yo nos dimos a la tarea de estudiar “Doctrina del Espíritu Santo”. Maritha y Gloria fueron a mi casa, cuando estaba con la bronquitis a todo lo que daba, a hacer el primer estudio y ahí fue que conocí a Gloria.

De ahí, Maritha empezó a darnos un discipulado sobre el Espíritu Santo y comenzamos a hacer el estudio, nos dejó leer un libro diferente a cada una; a mí uno de orden carismático pentecostal (es una denominación cristiana muy enfocada a los dones sobrenaturales de Dios, como el don de lenguas y de liberación) y a Gloria un libro de denominación biblico evangélico, denominación que tiene mi iglesia y que está más enfocada a los dones servicio y al estudio de palabra. Si bien todas las denominaciones cristianas se basan únicamente en la Biblia, la forma de hacer las cosas es distinta. La base es igual, la manera de organizarse, transmitir y estudiar es lo que cambia y yo creo que Dios permite eso porque los seres humanos somos diferentes, así que hay denominaciones que se acomodan a los diferentes grupos de personas.

El caso es que comprendí muchas cosas que no tenía claras, y supe qué significa caminar con el Espíritu Santo y no contristarlo, aprendí a hablar con Él, comprendí que es la tercera persona de la Deidad y cómo trabaja en nuestras vidas. Yo sabía que cuando recibes a Cristo eres sellado con el Espíritu Santo (E.S.) pero no sabía que el E.S. siente, habla y se comunica contigo de manera personalísima y quiere convivir contigo, JAJA!, y que eres constantemente llena el Espíritu y que también se entristece cuando no lo dejas actuar en tu vida y que le encanta que lo invites a estar en comunión contigo y que le digas que lo amas.

Resulta que el E.S. es el que te avisa que algo no va bien, que no estás haciendo bien, o que estás en la senda correcta, el es también el traductor entre Dios, Jesús y tú y está en perfecta armonía con el Padre y con el Hijo y siempre, siempre, alaba al Hijo en tu vida.

Bueno, para no hacerlo más largo, ayer llegué después de las 4 de la tarde al Consejo Tutelar de Menores y me mandaron al lugar de las chavas. Cuando llegué Amiga, estaban varias de la hermanas de la Iglesia y la mamá de Maritha (Maritha y los demás estaban donde los chavos). Me dijo la mamá de Maritha que cuando llegara mi turno tenía 4 minutos para dar mi testimonio de cómo llegué a Cristo.

Pues después de que pasaron unas hermanas a compartir la mamá de Maritha me dijo que ya no daba tiempo, así que me quedé callada en lo que las hermanas hablaban del Evangelio y el Plan de Salvación y las invitaron a hacer la oración y a hablar pero ninguna habló abiertamente, se quedaron calladas aunque se veía que habían sido tocadas por el testimonio de las otras hermanas y que tenían necesidad de hablar, así que Lupita (la mamá de Maritha) les preguntó que si querían escuchar el testimonio de las 2 que faltábamos de hablar y las chicas respondieron que sí.

Cuando yo llegué al Consejo ví a una chica que me llegó al corazón y la miré y le sonreí y ella me devolvió la sonrisa y sentí mucho amor por ella y también mucha tristeza. Ayer en la mañana me puse a leer mi Libro Devocional de Diciembre y sentí la necesidad de leer delante de dónde debía, debía leer lo correspondiente el Día 14 que era ayer y me fui a leer lo de los días 20’s del mes de Diciembre, y caí en la carta a los Filipenses cuando Pablo estuvo preso y no pudo ir a Filipos y les escribe una carta hablándoles del gozo que tenía en su corazón a pesar de estar encarcelado porque sabía que el evangelio estaba siendo repartido con mucha más fuerza aunque él estuviera preso y eso lo llenaba de gozo en Cristo Jesús.

La verdad es que no sabía porqué estaba leyendo eso, me dí cuenta hasta que estuve ahí en el Consejo Tutelar compartiendo mi testimonio. Cuando comencé a hablar de mi vida y de mis soledad, del abandono que sentí desde muy pequeña y de todos los errores que cometí, lágrimas comenzaron a salir de mis ojos y no podía parar y seguía hablando y ví como las chicas ponían atención y se condolían de mi y de lo que viví y les dije que yo quería que todos sintieran la paz y el gozo en el Señor, que para mí era un privilegio estar ahí, con ellas, que era una gran oportunidad para mi y un privilegio poder compartir mi testimonio con ellas.

Amiga, te puedo asegurar, no era yo la que estaba hablando, no podía parar de decir y sentía tanto amor y tanta empatía, sabía quién estaba sufriendo, quien se sentía abandonado y a quién le estaba costando trabajo creer, fue increíble.

Después de compartir la otra hermana y yo, todas nos acercamos con una Biblia en la mano a platicar con las chicas de manera personal.

Yo me acerqué a llamaré Vanesa; a platiqué con ella y le hablé de Cristo y ella me dijo que estaba allí por robo simple, porque robó dinero en su trabajo por necesidad, porque su papá tenía diabetes y no había dinero por las medicinas (te estoy escribiendo y las lágrimas se me salen otra vez), su papá se murió y tres meses después descubrieron que ella había robado y la acusaron para consignarla. Su madre la abandonó a ella y a sus dos hermanas cuando eran pequeñas y su padre y su tía las criaron.

Hoy sus hermanas están en el D.F. su padre murió, ella lleva 9 meses en el Consejo, le faltan 4 para cumplir condena y nadie la va a visitar, no tiene a nadie. Está en abandono y eso ha sido en mi vida mi más grande dolor. Me dijo que no ha podido llorar, que lo necesita pero que no ha podido hablar con nadie. Le hablé del Evangelio y le hablé de la Carta a los Filipenses, de cuando Pablo estuvo preso y de cómo el sentía el gozo en el Señor; de cómo Jesús está siempre a nuestro lado y de cómo Él ora con nosotros, nunca nos abandona y nos consuela en nuestras tristezas y ella sonreía y le mostré el Salmo 23 y las promesas de Dios en ese Salmo. La invité a hacer la oración para recibir a Cristo e hicimos juntas la oración y nos abrazamos y fue maravilloso recibió a Jesús. Fue maravilloso Amiga y lo que sentí fue maravilloso también, fue grande, excelso, fue maravilloso, Dios es maravilloso, El Padre es maravilloso, Jesús es maravilloso y su Santo Espíritu es maravilloso.

Las chicas del Consejo se notaban contentas, amorosas, platicaron con todas, todas compartieron el Evangelio y les mostraron La Palabra en la Biblias que les fueron regaladas, les dieron música cristiana de diversos géneros, como rap, hip-hop, pop y una moneda con versículos como Juan 3:16 “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Después nos fuimos Maritha, Rachel, Gloria, Dulce (una amiga de Maritha), y la hija de Raúl, uno de mis pastores, a tomarnos un cafecito al Starbuchs y a compartir lo que cada una vivimos en el Consejo y fue maravilloso.

Dios trabajó a través de estos maravillosos creyentes, se ministró a través de la Función de Títeres y de la presentación de Pantomima, se llevo el mensaje de salvación, se sembró la semilla en los corazones de quienes lo necesitan y oro para que se dé el fruto y se de en abundancia.

Dios mostró su poder y su amor, Dios hizo crecer la fe en nuestros corazones y edifico nuestras vidas con su amor, su misericordia y su gracia, Dios nos ha dado el querer y el hacer.

La Gloria y la Alabanza sean a Él, nuestra gratitud y nuestras bendiciones para Él, nuestras oraciones para que sigamos siendo usados por su Grandioso Espíritu.

No tengo palabras para expresar lo que siento y lo que me inunda, pero es maravilloso y quiero más.

Y quería compartirlo contigo, con alguien, con todos, con el mundo.

Estoy feliz como lombriz en medio de tierra bañada por la lluvia, jeje!!!. Estoy feliz como una niña pequeña jugando y abrazándose a su Padre, estoy feliz como cuando uno recibe las caricias y las risas de una madre, estoy feliz como cuando sales a brincar charcos de lluvia con tus amigos y el agua salpicando te hacer sentir más vivo y más contento que nunca en medio de la travesura que compartes con tus cuates.

¡Doy Gracias al Señor!

Estoy feliz y quiero más…

Y también te quiero a ti y también quiero tu hija.

Dios las bendiga, las guarde, las guíe y abra su corazón para llenarlo de vida, de paz y de amor.

Te amoro Amiga y deseo de todo corazón que les vaya bien en estos tiempos de crecimiento, de prueba, de cambio. Estoy contigo y oro y oraré por ti.


Con Amor y en Amor,

Ingrid


Hambre de Ti...


Entre las dudas y la lucha cotidiana

en medio del sol cuando amanece

de la luna que abraza el fin del día

en la obra de arte que me significan

tus atardeceres ocres de otoño...


Tengo hambre de Ti...


En afanoso empeño por sobrevivir

he caído en el miedo de sentir

golpes se me anudan en el pecho

silencio y confusión aguarda el corazón

yo sé que estás aquí, Tu presencia y Tu amor


Tengo hambre de Ti...


Tiéndome en el piso y clamo a Ti

abriendo mi corazón anhelo claridad

para saber qué es lo que quieres de mi

para abrirme de capa a tus pies y servir

para caminarme contigo y nada más


Tengo hambre de Ti...


En medio de temblores de mi cuerpo

en las trémulas noches de mi corazón

atravesando las sombras de mi tribulación

ahí donde el dolor y la pregunta se me clavan

como agujas en el alma, se pierde la razón


Tengo hambre de Ti...


Clamo a Ti, yo sé que responderás y me alimentarás

yo sé que me consolarás, abrazarás y me sanarás

asiéndome fuerte en tus promesas me fortalecerás

y en medio de mis luchas te alabaré y me gozaré de Ti

porque siempre estás aquí, porque siempre eres fiel


Me has amado desde siempre...


...Y yo te amo a ti, Señor.


martes, septiembre 11, 2007

EL CHISME ME ESTABA MATANDO


Hace un par de meses iniciamos en nuestro grupo pequeño un estudio para el control de las emociones; desde niños hemos aprendido que tenemos emociones buenas como el amor, la alegría y otras malas como la ira, sin embargo desde que conocí a Cristo hace poquito mas de siete años descubrí que todas las emociones son buenas puesto que Dios nos las ha dado y de hecho son parte de Su carácter, el gran problema está en la falta de control sobre las mismas. Por ejemplo, Dios mismo nos ha permitido enojarnos pero nos advierte sobre la falta de dominio propio, sobre el enojo que puede llevar a acciones destructivas y violentas “airaos pero no pequeís…” dice el apóstol Pablo en su carta a los Efesios 4:26.

Así que consciente de esto, y de la falta que hace en mi, aprender a controlar mis emociones, les propuse a las chicas del grupo pequeño que iniciáramos esta serie con unos casettes que unos misioneros trajeron a la casa hace un par de años; a ellas les fascinó la idea, (me encantan las chicas pues siempre están dispuestas a abrirle su corazón a Cristo y permitirle moldearlo cada día conforme a sus propósitos)así que comenzamos.

El primer tema que elegimos fue el orgullo, pero cual fue nuestra sorpresa al iniciar a escuchar el audio, y descubrir que esta serie había sido iniciada en aquella iglesia como parte de una campaña que llevó por nombre “59 días de ayuno de chisme”; así que al concluir de escucharlo les propuse a las chicas que hiciéramos también el ayuno, tal como lo habían propuesto en aquella iglesia. Honestamente yo pensé que sería algo muy sencillo, ya que de verdad no me gusta el chisme (o al menos eso creía), soy de las que no les gusta mucho reunirse con amigas en el café, precisamente porque me da un poco de flojera que las conversaciones siempre resultan un tanto vanas y sobre los ausentes, aún y cuando soy extrovertida soy una persona bastante reservada en mis comentarios, y me gusta mucho observar y opinar poco, especialmente cuando se trata de la vida de otros, así que gustosa acepté; las chicas igual aceptaron e iniciamos este reto tremendo que Dios nos entregó como uno de los regalos mas preciosos que he recibido de El, y ahora mismo les cuento porque.

El reto consistió en no hablar mal de nadie por ninguna circunstancia, y reflexionar sobre el tema que escuchábamos cada miércoles. El no hablar significaba ni siquiera hacerlo cuando alguien nos lastimara o nos ofendiera, así que tendríamos que buscar métodos más eficientes para compartir nuestras luchas. Iniciamos, como dije anteriormente con el orgullo, el cual es ocasionado por la falta de perdón a nuestros semejantes por aquellas cosas que nos hacen y nos lastiman u ofenden, y la enorme sorpresa que nos llevamos fue que no teníamos tema de conversación con las personas con las que convivimos regularmente puesto que siempre se trata de quejarnos de algo o alguien y por lo tanto “chismear”. Para mi fue un golpe tremendo darme cuenta que aún y cuando me consideraba “no chismosa” en realidad lo era y enserio, con ganas! Y además comenzamos a arrastrar culpa cada vez que caímos por lo cual tuvimos que ejercitar el perdón hacia nosotras mismas por caer y buscar a cada momento la misericordia de Dios a fin de que nos perdonara y nos enseñara un camino distinto al que habíamos recorrido hasta ese día. Y finalmente enfrentamos una lucha enorme ya que al vaciar nuestra mente de habladurías y quejas contra los demás nuestra mente quedó vacía y al no llenarla de inmediato con verdades nos llenamos de ira y frustración, pasamos toda aquella semana peleando con todo mundo, frustradas y sintiéndonos culpables, y en este contexto llegamos al siguiente miércoles en el que Dios nos tenía preparado el siguiente audio con el tema de la ira. Guau!!!!!!!!!!!!!!! No les fascina como Dios lo tiene todo tan amorosamente calculado? Así que ese día llegamos –estoy casi segura- dispuestas a tirar la toalla , seguras de que esa meta era inalcanzable, pero al descubrir el tema que Dios nos había preparado nuestro corazón se quebrantó y aceptamos continuar en la batalla, la cual sin duda fue mucho mas sencilla que la de la semana anterior ya que comenzamos a buscar nuevos temas edificantes para compartir en la hora de la comida y las reuniones, y eso sin duda fue alimentando nuestro corazón y dándonos ánimos; sin embargo comenzamos una nueva batalla en nuestra mente: las palabras, cada una de nosotras comenzó a luchar con palabras que comenzaron a pelar por ocupar nuestra mente así que la tarea de llenarla de verdad cada vez era mas apremiante. Personalmente esta es una de las batallas mas intensas que he enfrentado; hubo días que pasé casi las 24 horas -porque hasta insomnio me dio- luchando con una palabra que me molestaba y que además no entendía muy bien, hubo un día que realmente pensé que me estaba volviendo loca, no podía concentrarme en otra cosa, tomaba mi biblia y nada de lo que leía lo entendía porque aquella palabra me rondaba y estaba furiosa conmigo misma por eso. Gracias a Dios el siguiente miércoles llegó y las chicas me animaron contándome sus éxitos sobre el “chisme” y descubrí que ellas igual estaban luchando con alguna palabra que las hacía verse y sentirse de un modo completamente distinto a aquel en el que Dios nos ve.

La siguiente semana nuestro tema fue la culpabilidad, y estuvo genial dado que luego de estos 15 días de luchas, iras, frustraciones y amarguras nos sentíamos completamente culpables no solo de caer sino por todo aquello que sucediera a nuestro al derredor, y esa noche fue hermoso como Dios nos tomó en el hueco de su mano y nos explicó que al momento de morir en la cruz no solo cargó la culpa de nuestros pecados sino también aquella que sentimos inútilmente por relaciones disfuncionales y que tanto daño nos hace, y que además culturalmente tenemos tan arraigada y que nos hace sentir culpables de cosas increíbles ¡Si tu amigo quiere ir al cine y tu no quieres ir ese día porque estás cansado o porque simplemente no tienes ganas, te sientes culpable por no acompañar a tu amigo! Así que entregamos todo aquello de lo que nos sentimos culpable esa noche y descansamos enormemente y gracias a Dios que nos regaló este tiempo de oración y bendición y descanso porque nos tenía preparada una lucha intensa esa semana, en la que enfrentamos las habladurías de otros sobre nosotros y la interpretación equivocada de nuestras intenciones y acciones. Yo pienso que no es algo que surgiera esa semana sino que al estar limpiando la casa, pudimos percatar el polvito que venía de otras casas a ensuciar la nuestra y nos lastimó muchísimo; les confieso que lo peor fue que comenzamos a sospechar incluso de nosotras mismas, las del grupo pequeño; a interpretar mal las cosas que nos decía una u otra, a estar a la defensiva, y ciertamente que prestamos nuestro oído con bastante asiduidad a lo que los demás decían de nosotros y peor aún llegamos a creerlo, siendo que lo único válido es lo que Dios dice sobre nosotros y que no se parece en nada a lo malo que la gente nos dice.

Así llegamos a la última semana a tener un encuentro con nosotras mismas, e incluso tuvimos una discusión bastante acalorada, pues todo este sentimiento que habíamos estado guardando en la semana, lo sacamos unas contra otras, pero igualmente por eso adoro a Dios y sus propósitos: por habernos conformado como grupo pequeño pues también para eso son los grupos pequeños, para enfrentarnos unos a otros y en amor descubrir a Dios a través de nuestras fallas y caídas así que ya no me extrañó nada que el tema a escuchar ese día fuera el temor. Esa semana habíamos estado temiendo de todo y de todos, tuvimos temor incluso de abrir nuestro corazón por miedo a ser juzgados por aquellos que mas amamos y comenzamos a caminar con mayor seguridad.

Para la última semana estaba planeado escuchar el audio con el tema de la autoestima, sin embargo ese audio desapareció, hasta la fecha no se de el pero créanme que no fue necesario. El día de la última cita nos encontramos fortalecidas en nuestra fé, renovadas en nuestro corazón e iluminadas en nuestra autoestima por la voz de Dios, y El concluyó el estudio mostrándonos que la falta de autoestima no se cura con cursos sobre imagen, yo interior o autoayuda, que es falsa toda esa doctrina de la nueva era inscrita en libros de superación personal con tips sobre como ser el ser humano mas exitoso, seguro y hermoso del planeta. No, no necesitas mirarte cada día al espejo y convencerte de que eres bueno, hermoso, exitoso, dulce, agradable, simpático, etc. Lo que realmente necesitamos es tener a Cristo en el corazón y permitirle a El que sane nuestras emociones, que nos muestre nuevas formas de relacionarnos y que quite de nuestra boca y nuestra vida el chisme. De verdad!!!!!! Entre mas te quejes de los demás, entre mas hables mal de ellos tus emociones cada día estarán mas fuera de control y por ende tu corazón y tu mente estarán servidas en bandeja de plata al enemigo para que el los llene con todas las porquerías que guste, y créeme que comenzará por hacerte sentir basura, feo, inútil, etc, etc.

El chisme también es un pecado, igual que matar, robar, fornicar, etc; y por lo tanto debes confesarlo cada vez que caigas porque si no, tu comunión con Dios quedará rota y serás campo fértil al enemigo y sus mentiras y artimañas; así que piénsalo y te animo a que lo intentes en tu vida, ya sabes que no será cosa fácil y será una lucha permanente, pero créeme que el resultado lo verás desde el primer día. Esto es mejor que las dietas rápidas, pues aún y cuando es un proceso permanente, recibirás la recompensa inmediatamente y tendrás una mejor vida, justo la clase de vida que Dios quiere que tengan todos sus hijos.

Atrévete a ser diferente, a ser cada día mas como Cristo y menos como el mundo quiere; y no lo olvides si lo haces en compañía es mejor, forma tu grupo pequeño y reúnanse cada semana, lean la Biblia y fortalezcan su relación a través de compartir sus luchas, sus sueños, sus triunfos, sus fracasos y así podrán conocer cada día mas a Dios, a través de sus hermanos.

domingo, septiembre 02, 2007

Titeres de la Iglesia Biblica El Camino

...Ama a tu prójimo como a ti mismo

...Cuánto amor hay por recibir y cuánto más hay por dar

Gracias Señor por tu amor, por tu perfección y por mostrarnos el amor de maneras tan grandes ...

Escuela Biblica de Verano, 2007

Les presento a los Títeres Recargados de "El Camino".

Gran Ministerio, lleno de personas con un amor y una fuerza para la expansión del Reino de Dios...

Bendiciones para este Gran Ejército de Dios!!!

¡Felicidades Hermanos!!!

martes, agosto 07, 2007

Testimonio de vida nueva (2da. Parte)


En ese entonces yo pensaba que quizás sería bueno “regresar al origen”, regresar justo al punto donde comenzó todo esto, pensé que mi “raíz religiosa” era el Catolicismo; después de todo, tal vez esta mujer tan “docta” en el catolicismo podría ayudarme a encontrar a Dios y a la Fe verdadera.

En verdad en mi corazón yo sentía que lo correcto era regresar al origen, algo dentro de mi me empujaba hacia el principio. Lo que ocurría es que yo pensaba que eso significaba volver a la religión de la familia. Estaba errando de nuevo, Dios me hablaba y yo no entendía y, aunque Él permitió que yo fuera por ese camino la verdad es que me tenía preparada una grata sorpresa.

Comencé a ir a comer con esta señora y a hacerle las mismas preguntas de la Doctrina Católica que cuando era niña:
¿Por qué tengo que temerle a Dios si Dios es amor?
¿Por qué obligadamente tengo que confesarme y creer que un hombre puede perdonarme mis pecados en nombre de Dios y si eso de rezar la penitencia era suficiente para quedar limpia?
¿Por qué una mujer divorciada está destituida de la gracia de Dios, en pecado mortal y condenada al infierno?
¿Por qué tengo que respetar al Papa y obedecerle sin cuestionar si lo que hace o dice está mal y por qué se dice que el es el representante de Cristo aquí en la tierra si Cristo es un Dios Vivo no muerto?
¿Por qué la adoración a los Santos y eso de que tanto los Santos como la Virgen interceden por nosotros ante Dios si Cristo vino a redimirnos?
¿Por qué usar como protección medallitas, escapularios, estampitas y tantas cosas?


Aunque yo venía ciertamente “adorando” muchas cosas como velas, cuarzos, cartas y mantras (rezos en sánscrito, que por cierto no estoy segura de lo que querían decir) que decía en mis meditaciones, haber vivido tan de cerca el esoterismo me había hecho caer en la cuenta que todo eso resulta inútil. Ni los símbolos, ni los ídolos, ni los objetos de nuestra adoración son más grandes, ni más fuertes que el poder de Dios.

Esta mujer me explicó, entre otras cosas que el Catolicismo se basa en la Biblia y la “Tradición”, que no es idolatría lo que hay hacia los santos sino que simplemente se les venera y adora como intercesores entre nosotros y Dios pero que Dios tiene supremacía sobre todos ellos y que la Virgen María no había muerto sino que ascendió a los cielos elevada por ángeles siendo la madre de todos nosotros. Le pregunté que en qué parte de la Biblia decía eso porque un evento así de importante no podría pasar inadvertido por los apóstoles –nunca me contestó y yo al día de hoy tampoco he encontrado nada al respecto en la Biblia-.

Hasta ahí las cosas no iban tan mal, aunque yo no me sentía atraída a cargar ninguna estampita o adorar algún santo, ni tampoco a la Virgen María, aunque siempre ha sido y será para mi un gran ejemplo de fe, entrega y de vida para con Dios; aunque sí llegué a rezar el rosario algunas veces, yo me seguía sintiendo vacía.

Me invitó a abrir una “Casita de Oración” en mi casa, donde tenía que ser guiada por una serie de libros con el debido “imprimatur” del Vaticano, escritos por una tal “Catalina” que es considerada y respaldada por el Vaticano como una “mística” que supuestamente recibe mensajes de Cristo y de la Virgen.

Empecé a leer los libros en cuestión y la verdad es que me sentí la mujer más miserable de la tierra, creí que francamente resultaba imposible ser una Santa y no entendía cómo es que Dios siendo todopoderoso y perfecto me había hecho imperfecta para luego condenarme porque no soy perfecta. Me sentí literalmente condenada si no al infierno, a pasarme una larga temporada en el purgatorio.

La Señora de la que hablo, mi compañera de trabajo, me habló de varios ritos para mantenerme pura, habló de estar en oración frente al Altísimo que es una hostia puesta en un artefacto de oro y que representa a Dios, me habló del estricto ayuno y de la oración, que es rezar y rezar y rezar…

Llegó un momento en que me decía cómo debía vestirme y hasta cuándo y cómo debía hablar. Me metió en problemas y rumores en mi trabajo y yo, verdaderamente creía que me apreciaba pues cada vez que le reclamaba lo que me estaba haciendo, se ponía a hablarme de Dios, de que lo hacía por mi bien y que me había adoptado como hija espiritual y que me quería. Cantidad de veces me dijo que si me trataba con menosprecio era por mi bien, para que aprendiera a ser paciente, humilde y obediente, que eran lecciones que aunque dolorosas me ayudarían a ser fuerte. Yo acataba lo que me decía aunque tenía muchas dudas.

Una vez le comenté que eso de que la gente fuera hincada desde afuera de las iglesias hasta el atrio o altar como sacrificio a Dios se me hacia tonto y que yo no creía que eso le agradara a Dios porque la gente que hace eso está lastimando su cuerpo; que yo creía más es eso de “darle agua al sediento”.

Me contestó que a Dios sí le agrada eso y que también la caridad y que incluso la virgen María intercede por nosotros con sus rodillas sangrantes y que eso es del agrado de Dios. Que hay que orar y tratar de mantenerse puros porque nadie o casi nadie orará por nosotros estando en el purgatorio, que por eso la confesión es muy importante y que es necesario por nuestro estado de pecado. Que los Santos, estando ya en el cielo, ofenden a Dios en promedio 7 veces al día, que nosotros mucho más y que tenemos que temer a Dios porque el día de nuestro juicio si bien nos va, nos iremos al purgatorio.

Espero no se me tome a mal lo que acabo de relatar. Hoy sé que esta mujer esté enceguecida y no conoce el verdadero amor de Dios. Creo que ella fielmente cree que está en lo correcto, que con confesarse ante un sacerdote y hacer su acto de contrición todos los días está cumpliendo. Que por momentos se siente con el poder de “levantar la espada y juzgar”.

Creo que la fe que profesa es más por condicionamiento de los ritos y costumbres que por un verdadero conocimiento de Dios.

A la par de esta situación se mudó al edificio donde vivo una joven cristiana, lo supe porque traía colgada al cuello una medalla con un pescadito, con el “icthus”, símbolo cristiano. Cuando la conocí y le pregunté que sí era cristiana y me contestó que sí, literalmente, dije “¡Qué buena onda! Y es que unos días antes de esto, en las escaleras del edificio donde trabajaba me abordó un cristiano para compartirme la palabra y semanas atrás me subí a un taxi cuyo chofer era cristiano y también me había compartido la palabra.

A esas alturas, comencé a pensar que quizás Dios me estaba mandando una señal, hasta llegué a comer a una fonda que era de unas damitas cristianas donde tenían cantos de alabanza y casi me pongo a llorar al escucharlas.

Yo seguía impresionada y aterrorizada con lo que me decía mi compañera de trabajo…

Empecé a frecuentar a mi vecina que siempre me recibía en su departamento con una sonrisa, algo de deliciosa comida y café, mate (que me encanta) o té para platicar. Le comenté que yo era “ecuménica” y ella comenzó a hablarme de Cristo…

Una vez llegué a su casa y estaba ahí uno de sus pastores con su familia; fui invitada a comer, me uní a ellos en oración por los alimentos y comenté a contarles lo que me decía mi compañera de trabajo y les comenté que yo no podía creer que Dios fuera así. Hablamos de Cristo y me dijeron que orarían por mí.

Era reconfortante saber que alguien estaba orando por mí y mi vecina frecuentemente me comentaba que seguía en oración y al pendiente de lo que acontecía en mi vida. Nos estábamos haciendo amigas y ella me invitaba a asistir a su iglesia con frecuencia.

Una noche, cuando salía del trabajo, después de escuchar a mi compañera de trabajo, me retumbaban sus palabras acerca de Dios en la cabeza. Estaba desesperada, enojada, decepcionada y asustada; iba conduciendo mi auto, me hice a un lado de la calle, pare el coche y con toda la franqueza de mi corazón le hablé a Dios con un tono fuerte de voz y le dije: “Tú no puedes ser así, eso no es amor, eso no eres Tú; y si es así, ven y dímelo, te reto a que me lo digas, a que me lo hagas saber. Si no es así, te pido que me muestres el camino hacia Ti, que me abraces y abras mi corazón. Necesito Reencontrarte.”

Creo que fue un par de días después de eso que fui con mi vecina, Maritha, hoy mi hermana, mi amiga y consejera, y le dije que ya no podía más, que necesitaba un psicólogo, que ya no sabía que estaba bien o que estaba mal, que yo sabía que Dios no nos manda pruebas que sabe que no podemos resistir pero que yo ya necesitaba ayuda.

Recuerdo muy bien sus palabras porque generaron un impacto tremendo en mi vida; me dijo: “Sabes, a veces pienso que no siempre Dios nos manda pruebas que podemos resistir, ¿no te has puesto a pensar que quizás Dios te esté permitiendo vivir esto para que te rindas y le busques?”

Me puso a pensar y reflexionar seriamente…

Me habló del amor de Jesús, de que la salvación es por fe, por la gracia (regalo) de Dios y no por las obras que hagamos. Me habló de su amor y de su misericordia, de su perdón y de cómo Jesús entregó su vida por amor a mi.

Me invitó a abrir mi corazón a Cristo y juntas hicimos la oración, me dijo que mi nombre, en ese momento, había sido escrito en el libro de la vida y que los ángeles del cielo estaban haciendo una fiesta por haber aceptado a Cristo, que ya era hija de Dios y que podía dormir tranquila porque si moría, tenía la seguridad de ir al cielo.

Esa noche fue de inmensa paz en mi vida, en ese instante deje de sentirme sola; desde el 10 de Octubre de 2005, no sé lo que es sentirme sola como antes, y claro ¡Si volví a nacer, nací a una nueva vida, vida en Cristo Jesús!

Le conté todo a mi mejor amiga, Dulce, quien vivía en el mismo edificio; ella me contó que era cristiana pero que se había alejado de la Iglesia y que hace años no se congregaba.

Al siguiente fin de semana, llegué a la Iglesia donde se congregaba Maritha; hoy mi Iglesia, mi casa y mi familia en Cristo.

Dios usa mucho el sentido del humor, yo en desesperación le pedí que me mostrara el camino y mi Iglesia se llama “El Camino”, por si quedaba alguna duda. ¡Qué Diosidencia! ¿no?

Desde ese día hasta hoy, sigo en Cristo, es la mejor decisión de mi vida. Dios me ha moldeado, he aprendido a tener una relación personal con Él. Sé de su amor, de su justicia, de su disciplina (Dios no castiga a sus hijos), del temor a Dios que tiene un significado de profundo respeto a Él; nuestro Padre no castiga por placer, disciplina por amor, hoy lo sé.

No han desaparecido los problemas de mi vida, pero sí ha cambiado la perspectiva con la que los veo y pido a Dios que me guíe a través de su palabra y del Espíritu Santo que mora en mí.

Finalmente sí se trataba de regresar al comienzo, al principio, a Jesús, porque todo esto comenzó con la promesa de buscarlo y Él no lo olvidó nunca y cumplió y me hizo cumplir mi promesa, en realidad Él me buscó a mi y el me escogió desde siempre.

Tengo su amor y el de mi familia en Cristo, he tenido momentos de prueba, he sido terca en algunos aspectos, cometo errores y he hecho cosas que no son de su agrado y siempre, siempre, Él está ahí, moldeándome, disciplinándome, enseñándome, reconfortándome, acompañándome y sobretodo, amándome.

Yo le amo también con todo mi corazón y con todas mis fuerzas, con mis preguntas y mis rebeldías de a ratos, con humildad cuando me reprende, con mi autenticidad, mis ocurrencias, mi llanto, mi risa, mis gozos y mis tristezas, mis tropiezos y aciertos que son de Él porque mi vida no es mía, es de Él, a Cristo le pertenece, soy en Cristo, sin Él nada soy y Él sabe que mi corazón brincaría de gozo, de alabanza y de amor en la alegría de saber que Él pueda usar este testimonio para llegar a tu corazón.


Dios abra tu corazón y lo llene de bendiciones en su amor y misericordia siempre.


“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad”
No retuvo para siempre su enojo porque se deleita en misericordia.
Él volverá a tener misericordia de nosotros, sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todas nuestra iniquidades”

Miqueas 7: 18-19

viernes, julio 13, 2007

Testimonio de vida nueva (1ra. Parte)


Empezaré diciendo que escribir sobre como fue que abrí mi corazón a Cristo no es una historia corta que contar, son varios los sucesos que marcaron mi vida en lo que yo llamaba “Mi Búsqueda de Dios y la Fe”.

Si alguien me preguntara o incluso, si aseverara la cuestión de si todos los caminos conducen a Dios, podría contestar que no y también podría contestar que sí; creo que si la búsqueda es de corazón, que si en verdad pides encontrar a Dios, con seguridad Él se encargará de que lo encuentres o mejor aún, Él será quien se encargue de encontrarse contigo.

Sin embargo, si no es así, dudo que escogiendo otros caminos le permitamos a Él que nos encuentre.

Muchas veces me he preguntado qué hubiera sucedido si yo no me hubiera dado la oportunidad de haber abierto mis oídos a escuchar lo que alguien tenía que decirme, simplemente a escuchar.

Hoy soy testigo vivo de que, ciertamente, no se mueve la hoja de un árbol si no es porque Él así lo decide y Dios, en su infinito y perfecto amor, nos da la libertad de elegir amarlo y obedecerlo, seguirlo o no.

También puedo confesar que hay caminos que prometen paz, felicidad, desarrollo espiritual, iluminación y el encuentro con Dios. Son caminos, sí, pero son caminos peligrosos que pueden llevarte a la más franca y grotesca confusión, intranquilidad, dependencia y depresión; volviendo incluso adictivo, un proceso de búsqueda que te hace, finalmente, andar en círculos sin llegar a un “final”, a un destino vívido de amor, confianza y paz; con momentos de aparente calma y tranquilidad sí, pero no con esa paz interior que se refleja cuando encuentras el propósito de vida que en Él descansa.

Mi testimonio es sobre el proceso de un ser humano que se dio a la tarea de buscar a Dios, de buscar a Jesús, de buscar la fe; no por convencionalismos sociales, ni por tradiciones familiares si no de una verdad de establecer una promesa de encontrarlo por mí y en mí, con una convicción reflexionada y sentida sobre lo que es la verdadera fe , la que se siente con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, con toda la seguridad como para andarla, literalmente, “cantando” en todas partes y con todas las personas.

Tradición Familiar

Nací en el seno de una familia que se autoproclamaba católica, yo digo ahora que como que muy católica no era, pero bueno, fui bautizada por medio de la fe católica. Íbamos a misa muy de vez en cuando, en fechas y ocasiones especiales para la familia pero nada más, no nos era obligado ir los domingos, ni confesarnos, ni comulgar.

Mi madre, sin embargo, siempre nos enseñó (a mi hermana y a mí) que Dios era el Ser más grande y más excelso y que nadie era más grande que Él, nos dijo que la oración que nos dejó era el Padre Nuestro y fue, básicamente la única oración que mi madre nos enseñó, nos dijo que no era necesario ir a la Iglesia para hablar con Él, que está en todas partes y que podíamos platicar con Él en cualquier lugar y en cualquier momento. Nos dijo que nosotras teníamos toda la libertad de elegir nuestra religión o de hacer nuestra primera comunión cuando sintiéramos que estábamos listas para ello.

"A Dios se lo siente en el corazón" nos ha dicho siempre mi madre; así que por parte de ella siempre tuvimos la libertad para amarlo, no hubo imposiciones de ninguna especie.

Terminé mis estudios en Educación Primaria y Secundaria en un colegio de filosofía católica, no era de monjas y no rezábamos todos los días pero una vez por semana teníamos una clase de un par de horas llamada "Ética" en la que se nos enseñaba doctrina católica. Contrario a lo que me imaginaba, después de mi primer intento por ir al catecismo, la clase era impartida por una monja que jamás olvidaré, pues nos invitó a hacer la Primera Comunión y fue algo completamente diferente ya que la primera vez que lo intenté claudiqué a la tercer sesión del catecismo, tener que aprenderme de memoria un librito de preguntas y respuestas no satisfizo mi necesidad en lo más mínimo, no me llenaba; memorizar conceptos no era lo que yo llamaba tener fe o encontrar a Dios.

Sin embargo, con esta monja, la cosa caminó distinto; nos habló de los evangelios, de la vida y las obras de Jesús, de su amor y del sacrificio que Él hizo para el perdón de nuestros pecados y que Jesús quería que lo recibiéramos en nuestro corazón. Fue así que a los 14 años decidí hacer mi primera comunión y abrirme a Él prometiéndole una cosa: Encontrarlo.

Como escribí al principio de este testimonio, hice la promesa de creer en el Él por mis propios medios, no por tradición familiar a convencionalismo social sino por convicción, fue ahí que en realidad comenzó toda esta historia.

Hoy, mirando hacia atrás digo convencida: "Dios es Fiel"; como ser humano, uno mismo puede olvidarse de una promesa pero Dios no se olvida de ellas y las cumple o las hace cumplir.

Al terminar mis estudios de Secundaria, mi familia y yo nos mudamos a Puebla junto con mis padrinos de primera comunión, ellos eran un matrimonio mixto, ella cristiana y él católico (hoy ambos son cristianos). Debido a mi madrina, mi hermana y yo entramos a una escuela cristiana metodista y ahí realicé 2 de los 3 años que comprenden la preparatoria y el último año lo realicé en una escuela católica de sacerdotes franciscanos.

Lo que sucedió fue que empecé a hacer comparaciones. Los cristianos siempre hablaban de la Biblia y eran abiertos aunque se me hacían algo raros y radicales en algunos conceptos. El rito católico, por otro lado, se me hacía eso, un rito o conjunto de ritos.

Nunca asistí a un culto metodista; sin embargo, en muchas ocasiones me acercaba a los pastores para hacer preguntas acerca de Dios y de la Fe. Del mismo modo lo hice con los franciscanos y la verdad, no me convencía nada.

Tuve amistad con cristianos, siempre me cayeron bien pero prefería no hablar de fe con ellos para mantener el respeto mutuo (pensaba yo).

Cuando tenía que asistir al rezo del Rosario (generalmente en funerales) me preguntaba qué significaba lo de la letanía y me lo sigo preguntando. ¿Por qué se dice: Torre de Marfil, ruega por nosotros; rosa mística, ruega por nosotros? Quería que alguien me respondiera el porqué tenía que pedirle a una torre o a una rosa que rogaran por mí.

Mi cabeza siempre estaba llena de preguntas, tenía hambre y sed de respuestas, de paz, me faltaba algo, me faltaba Dios.

Fue en la Preparatoria cuando empecé a leer todo cuanto pude acerca de Cristo. Puedo mencionar muchos títulos de libros que abordaban el tema de la vida y obra de Cristo, daban diferentes visiones, cuestionaban muchas cosas y frecuentemente desmentían (hoy lo sé) lo que dice la Biblia. La gran mayoría de ellos atacaban al catolicismo haciendo mención entre las prácticas de la Iglesia y Cristo.

Algunos autores lo toman como un maestro iluminado, como un ascendido chamán místico. Otros libros tratan a Jesús como un gran personaje histórico pero no como Dios o como al Hijo de Dios. Nadie puede negar que Jesús causa polémica aún en nuestros días.

En lo personal estoy cierta que nadie puede negar la "historicidad de Jesús", negarla sería absurdo pues partió la historia en dos y, considero que tomarlo como personaje histórico únicamente, sería tildarlo de lunático cuando ciertamente no ha existido personaje más perfecto que Él en cuanto a lo que enseñó, predicó y vivió.

Como fuera, yo no sólo no dejé de amarlo sino que le admiraba y mi necesidad de amarlo crecía cada año un poquito más y sí, en momentos cruciales de mi vida, tanto de tristeza como de felicidad, lo sentía profundamente en mi corazón pero no me sentía llena.

Siempre que me preguntaban cuál era mi religión contestaba que era católica por mi familia pero que en realidad era una persona en búsqueda. Yo creía en Dios pero no en las religiones ni en las instituciones, creía que Dios era uno pero con diferentes nombres. Fue entonces que un amigo me dijo que yo era "ecuménica" que tenía fe en Dios pero no profesaba ninguna religión.

Me gustó, me acomodó el término y entonces, no sé cómo, me involucré en la corriente denominada: "Nueva Era" o "New Age" (en Inglés).

Empecé a leer libros de metafísica, astrología, magia blanca; meditación budista, trascendental, contemplativa; numerología, filosofía taoísta, masonería, rosacrucismo, filosofía zen; curación con cuarzos, uso de velas, ritos chamánicos, tradiciones mayas y aztecas, cábala, usos de energía, tradición celta, uso de mantras y angeleología.

Me metí de lleno en el estudio de los ángeles, al culto a la madre tierra, a la meditación, al uso de cuarzos, a la lectura del Tarot y al uso y estudio profundo de la geometría sagrada.

Me fui a vivir a Cuernavaca dos años y ahí tuve un círculo de amistades con los cuales hacia "ritos de luz" (así se les llama) en donde se supone que orábamos para abrir canales de luz y armonía para que todos, toda la humanidad entrara a la conciencia de que todos somos uno, que somos "cocreadores con dios" y que dios es una energía unificadora y que nosotros, en conjunto, somos una energía materializada que forma parte del universo que es dios mismo.

En pocas palabras para mí, todas las religiones llegaban a lo mismo y la armonía universal, la paz, estaba en el respeto de todas las religiones unificadas.

Cristo Jesús, de una u otra forma, siempre aparecía en escena, por momentos, pero siempre se hacía sentir. Por citar un ejemplo, el último departamento que renté en Cuernavaca me lo rentó una hermana en Cristo y me compartió el evangelio y yo la escuché pero con la convicción de que el Cristianismo era tan sólo otra manera de llegar a Dios, aunque Cristo seguía siendo mi personaje favorito.

La verdad es que por periodos de tiempo me sentía feliz, fuerte, sabia, tranquila e incluso poderosa, pero tenía periodos en que me inundaba la tristeza, la ira y una profunda desolación. Sufría depresiones muy profundas constantemente hasta que encontraba el nuevo rito, la nueva vela, o la próxima sesión de tarot; la bruja, chamán o astrólogo recomendado para sanar mi cuerpo, mi corazón y mi alma.

Siempre buscando mi misión en la vida, mi misión de luz para el planeta y la humanidad, mi propósito cósmico para llegar a la iluminación y no tener que regresar reencarnando en otra vida para continuar mi aprendizaje y saldar todos mis karmas.

No sé cuánto tiempo, dinero y esfuerzo gasté en el proceso, pero puedo decir que tenía una buena biblioteca y uno que otro diploma de los cursos a los que asistí.

Convencí a varios amigos a seguir ese camino, mi hermana incluida; les decía que nadie es poseedor de la verdad absoluta porque todos los caminos te conducen a la verdad siempre que se tenga fe en algo superior que se llama Dios y que eso es el equilibrio entre el bien y el mal, el ying y el yang.

¿Suena raro?, ¿Ridículo?

Simple y sencillamente es falso, pero yo lo creía y lo decía; sin embargo, había algo que me decía que las cosas no iban bien, que las cosas de hecho iban bastante mal y eso era que yo no me sentía en paz, que mi tristeza iba en aumento, que yo no le encontraba un propósito real a mi vida, que no encontraba la razón para seguir existiendo, no encontraba un motivo verdadero para vivir y la idea de andar reencarnando hasta encontrar la verdad y la iluminación, el equilibrio perfecto, se me hacía desgastante, francamente aburrida, sin sentido y poco práctica.

Había tantas corrientes, filosofías, técnicas y métodos para llegar a la iluminación y la paz interior que no sabía cuál seguir, ni si me estaba equivocando en practicar el mejor, el más adecuado y eso, lejos de darme paz, me provocaba una angustia y una ansiedad terroríficas; ya no sabía qué era de dios o de luz y qué era de oscuridad.

Todo esto duró aproximadamente 7 años.

De regreso a Puebla, en el trabajo conocí a una mujer católica fanática. Ella me empezó a hablar de Dios, de Cristo y de la virgen. Yo estaba en un momento de confusión enorme para ese entonces y pensé que sería bueno regresar al origen de mi fe y comencé a escucharla y a debatir sobre mi franca poca convicción sobre el rito católico.

A la voz de esta mujer fue que Dios permitió que yo cayera en una verdadera crisis de fe.